Alrededor del mundo, toda la gente que lamenta el fin de la democracia, o lucha por el nacimiento de una “verdadera” democracia debería echar un vistazo más en profundidad. La democracia es un concepto universalmente fallido, no porque no lo hayamos implementado apropiadamente, sino porque las ideas eran defectuosas desde el principio. Quienes abogan por la democracia entendida como un sistema de gobierno, comúnmente argumentan que ella producirá la mayor satisfacción entre los gobernados al permitir que las voces de todos sean oídas. Si la democracia fuera implementada del modo que se supone debería serlo, para cualquier definición común a ser implementada, la sociedad resultante no permitiría que todas las voces fuesen oídas, y no sería considerada ni justa ni iluminada. La “verdadera” democracia está, en el mejor de los casos, a sólo un paso de la oclocracia; en una sociedad donde la mayoría crea las leyes, las leyes pueden siempre ser cambiadas para permitir la existencia de los tribunales de brujas de Salem, las actuales comisiones militares de Guantánamo, y muchos otros ejemplos donde el pánico de masas permitió revocar años de leyes para perseguir a una minoría.

Hay dos opciones que comúnmente se estima son nuestras opciones democráticas: democracia directa, o democracia representativa.

Democracia Directa

La democracia directa pura, es una pura tiranía de la mayoría. Cuando la mayoría dicta, no hay necesidad de compromiso, y la minoría tendrá sus necesidades sin ser representadas, resultando en un gobierno por la mayoría, no por el pueblo. Como en todos los sistemas donde existen grupos que controlan el más alto poder, los derechos individuales están siempre en riesgo.

Una democracia directa es imposible en la realidad, nadie tiene el tiempo de participar en cada decisión que le concierne, y ciertamente tampoco el tiempo de educarse a sí mismos para hacer un aporte significativo en cada decisión. Para tomar las mejores decisiones se requiere idoneidad en cada asunto. La democracia directa no siempre provee las mejores soluciones, provee la más popular, la más expeditiva, o aún las soluciones más publicitadas, cada vez más frecuentemente a medida que la decisión se torna más compleja.

La democracia directa le da igual peso a todos los votos, al experto y al novato, al completamente dependiente y al inafectado. La opinión experta es eclipsada por el volumen, que impacta negativamente las decisiones resultantes. El permitir el voto de gente no afectada por el problema en cuestión redunda en no sólo decisiones mal informadas, sino también en la persecución de minorías.

La democracia directa es muy susceptible de albergar una oligarquía oculta, como aquellas en el fondo de las clases sociales que no tienen tiempo disponible para representarse a sí mismos o de estudiar los asuntos que están siendo debatidos. Los clubes secretos y la votación en bloque son difíciles de combatir y tampoco llevan a decisiones para el mayor provecho de todos.

En su más puro estado, la democracia directa es oclocracia, o gobierno por decreto. Este sistema permitirá a la turba desautorizar las decisiones de las constituciones y la ley, y no permite la existencia de un contrato social consistente y confiable para todos los miembros de la sociedad. En esta forma es hasta difícil sostener que la democracia directa sea un sistema de gobernación en absoluto. El gobernar por decreto es gobierno por capricho y antojo, y no gobernación justa de acuerdo a las más acepciones de tales palabras. Si un individuo fuese a entrar en un contrato social con una sociedad, es esencial que vea y pueda confiar en la constitución de la sociedad con la cual está estableciendo un contrato.

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Hace tiempo que el mundo necesita un sistema completamente nuevo para su gobernación. Si alguna vez hubo necesidad de la representación política o una autoridad paternalista y opaca, esta ha sido eliminada por la tecnología. El gobernar de los estados nación ahora es tan arbitrario e ilógico como las ciudades estados lo fueron en el pasado. Las corporaciones tienen la libertad de vivir en un mundo sin fronteras o responsabilidad social, a poseer propiedad que ningún individuo puede reclamar, y a controlar un gobierno único mundial y su sistema legal, con consecuencias insostenibles para los recursos el mundo y los derechos de los individuos. Cada sistema político que hemos ensayado ha probado ser incapaz de proteger los derechos humanos y la dignidad individual. Para lograr el efecto que se requiere inmediatamente, darle a los individuos control y responsabilidad, para llevar los sistemas regionales a que funcionen bajo gobernación regional, para permitir la colaboración global y proteger la herencia de las futuras generaciones, necesitamos un nuevo modelo político.

Este texto no pretende de ningún modo ser una respuesta definitiva a ninguna de las cuestiones que tenemos frente nuestro: es sólo una documentación de lo que resulta aparente en este momento, de las ideas que no han funcionado y sus porqués, y cuáles ideas parecen estar funcionando en casos aislados que tal vez puedan escalar para ayudarnos en un contexto mucho más amplio en el futuro.

Muchas ideas en este texto son muchísimo más fácilmente comprendidas por la comunidad del software libre y la comunidad hacker, que por el mundo desconectado. La Internet creó un entorno donde fue posible colaborar en moo que nunca habían sido intentados antes, experimentando con la participación global, la anonimidad, una sociedad libre de dinero, proyectos dirigidos por ideas y muchas otras ideas que son imposibles o difíciles de realizar en la vida física. Aun cuando la Internet actualmente tiene muchos problemas estructurales que limitan la colaboración, la comunidad basada en Internet está una generación adelante en muchos de estos conceptos.

Ha sido deliberado el intento e que la mayor parte de este texto no se refiera a conceptos ideológicos o modelos políticos por su nombre, al haber una falta de acuerdo generalizada respecto a lo que tales nombres significan realmente. Para facilitar su legibilidad, cada tópico es presentado en sus más simples términos en una sección. Una discusión en profundidad de la historia de cada tópico, con referencias a todo lo que ha sido escrito antes, con réplicas y citas que las respalden haría que cada sección se convierta en un libro por si mismo, por lo tanto tal investigación y su discusión está abierta en los comentarios.